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miércoles, 20 de marzo de 2019

Textos Crisis del 29

“Y entonces los desposeídos fueron empujados hacia el oeste (...). Carretadas, caravanas, sin hogar y hambrientos, veinte mil, cincuenta mil y doscientos mil (...). Corriendo a encontrar algún trabajo para hacer –levantar, empujar, tirar, recoger, cortar– cualquier cosa, cualquier carga con tal de comer. Los críos tienen hambre. No tenemos dónde vivir. Como hormigas corriendo en busca de trabajo y, sobre todo, de tierra (...).
Los hombres, que han creado nuevas frutas en el mundo, son incapaces de crear un sistema gracias al cual se pueda comer. Y este fracaso cae sobre el Estado como una gran catástrofe (...). Y en los ojos de la gente hay una expresión de fracaso, y en los ojos de los hambrientos hay una ira que va creciendo. En sus almas las uvas de la ira van desarrollándose y creciendo y algún día llegará la vendimia.”
John Steinbeck, Las uvas de la ira, 1939.

Texto / Crisis de 1929 / Groucho Marx. Groucho y yo

“Muy pronto, un negocio mucho más atractivo que el teatral atrajo mi atención y la de mi país. Era un asuntillo llamado mercado de valores (...). Si uno compraba ochenta mil dólares de acciones, sólo tenía que pagar en efectivo veinte mil, el resto se le dejaba a deber al agente (...). El mercado seguía subiendo y subiendo (...). Lo más sorprendente del mercado en 1929 era que nadie vendía una sola acción. La gente compraba sin cesar (...). El fontanero, el carnicero, el hombre del hielo, todos anhelando hacerse ricos arrojaban sus mezquinos salarios –y en muchos casos los ahorros de toda la vida– en Wall Street (...). Un buen día el mercado empezó a vacilar. Algunos de los clientes más nerviosos fueron presa del pánico y empezaron a vender (...); al principio las ventas se hacían ordenadamente, pero pronto el pánico echó a un lado el buen juicio y todos empezaron a lanzar al ruedo sus valores (...) y los agentes empezaron a vender acciones a cualquier precio (...). Luego, un día, Wall Street tiró la toalla y se derrumbó. Eso de la toalla es una frase adecuada porque para entonces todo el país estaba llorando.”
Groucho Marx. Groucho y yo, 1981.

- Relacionar el texto con el origen , desarrollo y consecuencias del Crack del 29

lunes, 24 de febrero de 2014

martes, 16 de abril de 2013

La crisis económica de 1929


La crisis económica de 1929

Al finalizar la I Guerra mundial, los Estados Unidos habían acumulado la mitad de las reservas del oro mundial, configurándose como la mayor potencia económica del mundo. Europa, por el contrario, había sufrido la devastación de la guerra, estaba muy endeudada y vivió unos primeros años de posguerra muy difíciles.
A partir de 1923 se produce una recuperación. El mundo vive un período de prosperidad y consumo conocido como los "felices años 20".

Esa prosperidad pronto demostró asentarse sobre bases débiles. El capital disponible se había invertido más en actividades especulativas (bolsa) que en la producción de bienes (economía real). Los beneficios de las acciones atrajeron incluso a pequeños inversores. La distancia entre la economía real y la especulativa era cada vez mayor. Y el gobierno -de acuerdo con la ideología del liberalismo económico- se mantenía al margen de toda intervención.
El 24 de octubre de 1929 -llamado el “jueves negro”- un fenómeno de pánico colectivo llevó al hundimiento de la Bolsa de Nueva York, en Wall Street. Los inversores se lanzaron a vender sus acciones y a retirar el dinero de los bancos. Millones de personas perdieron sus fortunas o sus ahorros.
El efecto sobre la economía de los Estados Unidos fue devastador y se produjo en cadena. El cierre de empresas hizo quebrar a los bancos que las financiaban. A su vez, aumentó el número de desempleados. Y todo ello provocaba el descenso de la demanda interior, con lo que las consecuencias negativas se multiplicaban. El resultado fue la Gran Depresión.
La mayoría de las economías europeas y la japonesa dependía de la estadounidense, sobre todo después de la guerra. Inevitablemente, la crisis se extendió también -con intensidad variable- al resto del mundo capitalista.

El gran Gatsby (Fragmento)


En las noches de verano se oía música en casa de mi vecino. En sus jardines azules, hombres y muchachas iban y venían como mariposas nocturnas entre los murmullos el champán y las estrellas. Cuando la marea estaba alta por las tardes, veía a los invitados que se tiraban al agua desde un trampolín de la piscina, o tomaban el sol en la arena caliente de su playa, mientras sus lanchas de dos motores hendían las aguas del Estrecho , arrastrando acuaplanos entre cataratas de espuma . En los fines de semana , su Rolls-Royce se transformaba en ómnibus, que trasladaba grupos de la ciudad a su casa y viceversa desde las nueve de la mañana hasta muy pasada la media noche , mientras su coche de estación corría como cucaracha amarilla al encuentro de todos los trenes. (...)
Todos los viernes llegaban cinco cajones de naranjas y limones, remitidos por el frutero de Nueva York; todos los lunes estas mismas naranjas y limones salían por la puerta trasera , formando una pirámide de mitades sin pulpa. Había en la cocina una máquina capaz de exprimir doscientas naranjas en media hora, siempre que hubiera un sirviente que apretara doscientas veces con el pulgar un pequeño botón.
Una vez cada quince días, llegaba un cuerpo de proveedores con varios cientos de metros de cañamazo y suficiente cantidad de focos de colores para hacer del enorme jardín de Gatsby un árbol de Navidad. Sobre las mesas del buffet, los jamones adobados y cocidos se amontonaban contra las ensaladas de dibujos de arlequín , y cerdos y pavos de pastelería deleitaban la vista con sus dorados tonos oscuros. (..)
Alrededor de las siete llegaba la orquesta,que no era un pobre conjunto de cinco instrumentos, sino una orquesta completa, llena de oboes y trombones, saxofones y violas, cornetines, piccolos, bombos y tambores. (...)El bar está en plena actividad , y flotantes rondas de cocktails atraviesan el jardín hasta que el aire cobra vida con las charlas y risas de encuentros de entusiastas entre mujeres que jamás supieron sus respectivos nombres.

Los felices años 20


 LOS FELICES AÑOS VEINTE
La denominación de felices años veinte o años locos corresponde al periodo de prosperidad económica que tuvo Estados Unidos desde 1922 hasta 1929, como parte del periodo expansivo de un ciclo económico. Esta prosperidad benefició a toda la sociedad e hizo que la economía siguiera creciendo a un ritmo que no se había registrado antes, generando una burbuja especulativa.
Los Estados Unidos se convirtieron en la locomotora de la economía mundial. El modelo de vida americano fue exportado por todo el mundo.
Se trataba del "american way of life" que rápidamente sedujo a los europeos, cimentado en el consumo individual de bienes (automóviles, teléfonos, electrodomésticos), impulsado por la publicidad y sostenido por un crédito fácil y las ventas a plazos. Causas:
a) Impulso de nuevos sectores industriales, como la industria de los automóviles, electrodomésticos, la naciente aviación, y fuentes de energía como el petróleo y la electricidad.
b) Nuevos métodos de fabricación y de organización del trabajo que permiten el abaratamiento de los productos, unido a una publicidad agresiva y las primeras compras a crédito dan origen a la llamada “sociedad del bienestar”
Los espectáculos de masas (cine, deportes, cabarets, teatro), el interés por la alta costura, las nuevas corrientes musicales (jazz, charleston, blues) se convirtieron en objetos de consumo y alimentaron a toda una industria que hasta entonces no había sido significativa (Hollywood, discográficas, moda, etc.)

http://www.slideshare.net/kalambaro/los-felices-aos-veinte-y-la-crisis-de-1929